27/11/12


1º Grado

Los chicos de primero, siguen conociendo brujas de distintos cuentos. Ya leímos brujas clásicas y también vimos películas. 
En este caso, las brujas se metieron en la escuela...y no saben los líos que causaron.
¿Qué pudo pasar? Y sí, la culpa se la echaron a los niños.
"Niños, las brujas no existen" repetían una y otra vez los adultos. 
Hasta que los chicos idearon un plan...

Reseña:
"Los chicos no son malos, ni maleducados, ni dicen cosas feas a la maestra... todo eso es obra de las brujas enanas, que existen a pesar de que los grandes les digan lo contrario. 
 
Así que este problema tendrán que solucionarlo ellos mismos, animándose a dar un castigo a las brujas y a los grandes una lección."



Te dejo un enlace para que puedas conocer más a la autora:


En la Biblioteca podés encontrar otros libros de María Inés Falconi:
  • "Caídos del mapa I"
  • "Caídos del mapa II: Con un pie en el micro"
  • "Caídos del mapa III: En viaje de egresados"
  • "Los hermanos no son cuento"
Si querés leer "Un e-mail para la abuela" entrá en esta dirección: 

 http://planlectura.educ.ar/pdf/literarios/falconi_int.pdf

 2º Grado  
"El Mago de Oz"

   Dorita era una niña que vivia en una granja en Kansas con sus tios y su perro llamado Toto. Un dia, mientras la niña jugaba con el perro por los alrededores de la casa , nadie se dio cuenta de que se acercaba un tornado. Cuando Dorita lo vio, intento correr en direccion a la casa , pero su tentativa de huida fue en vano. La niña tropezo, se cayó , y acabó siendo llevaba junto con el perro, por el tornado. Los tíos vieron desaparecer en cielo a Dorita y a Toto , no pudieron hacer nada para evitarlo. Dorita y su perro viajaron a través del tornado y aterrizaron en un lugar totalmente desconocido para ellos. Alli , encontraron a unos extraños personajes y un hada que , respondiendo al deseo de Dorita de encontrar el camino de vuelta a su casa les aconsejaron a que fueran visitar al Mago de Oz. Les indicaron un camino de baldosas amarillas, y Dorita y Toto lo siguieron. 

 En el camino, los dos se cruzaron con un espantapájaros que pedía , incesantemente, un cerebro. Dorita le invitó a que la acompañara para ver lo que el mago de Oz podría hacer por él. Y el  espantapájaros aceptó. Más tarde , encontraron a un hombre de hojalata que , sentado debajo de un árbol y oxidado por la lluvia, deseaba tener un corazón. Dorita le dijo que fuera con ellos a consultar al mago de Oz. Y continuaron en el camino. Algún tiempo después, Dorita, el espantapájaros y el hombre de hojalata se encontraron a un león rugiendo fuertemente que luego terminó asustado con los ladridos de Toto. El león lloraba porque queria ser valiente. Asi que todos decidieron seguir el camino hacia el mago de Oz , con la esperanza de hacer realidad sus deseos. 

Aquí les dejo un fragmento donde Dorita se encuentra con el Hada y con la Bruja....

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22/11/12

 La vuelta de Obligado
20 de noviembre "Día de la Soberanía Nacional"

Desde hacía varios años, los conflictos diplomáticos entre Francia, Inglaterra y Buenos Aires estaban a la orden del día. En octubre de 1840, el país galo y el gobierno de Juan Manuel de Rosas llegaban a un acuerdo, que pronto volvería a romperse, en parte por la inestabilidad producto de la guerra con el Uruguay de Fructuoso Rivera, involucrándose esta vez también las fuerzas italianas y brasileñas.

Con las negociaciones estancadas y el ultimátum dado a Rosas para que pusiera fin a la guerra con Uruguay y diera la libre navegación de los ríos, comenzó el bloqueo anglo-francés y la posterior expedición por el río Paraná. Era noviembre de 1845. Rosas dispuso que se cortara el paso a las naves extranjeras y, dando cumplimiento a la orden, el 20 de aquel mes, Lucio N. Mansilla preparó el escenario. 



La batalla tuvo lugar en la Vuelta de Obligado del Río Paraná, entre las actuales ciudades bonaerenses de Ramallo y San Pedro. Al intentar avanzar varios buques de guerra y mercantes europeos, las fuerzas argentinas, que habían tendido gruesas cadenas a lo ancho del río, procedieron al ataque. Aunque las bajas de las tropas nacionales fueron diez veces mayores y los agresores lograron avanzar, fue vano su intento de vender las mercaderías y recibieron nuevas embestidas río arriba. El saldo final fue frustrante para los europeos. Los tratados de paz recién se alcanzarían en 1849 y 1850. 

Aquella jornada, recordada desde entonces como un acto de defensa de la integridad territorial, fue declarada Día de la Soberanía Nacional por Ley 20.770 de septiembre de 1974. En noviembre de 2010, se la convirtió en feriado nacional. 

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8/11/12

1º grado lee varias versiones de cuentos clásicos

Los chicos de 1º grado junto con las Seño Edith, la Seño Ivanna y la Profe Silvana de Italiano, están trabajando con el clásico "La Bella durmiente" para mostrar a las familias, en la fiesta del Patrono, cuánto aprendieron.

Y...entre el "Había una vez...." y el  "...y fueron felices para siempre",  leímos dos versiones:

"La Bella durmiente del bosque" versión de los hermanos Grimm
"La Bella durmiente del bosque" versión de Perrault

¿Vos sabés si las hadas eran 13 o eran 7? La Bella durmiente ¿tuvo dos hijos?
En algunas versiones parece que después de casarse pasaron otras cosas....una Reina malvada (la suegra de la bella durmiente!!), Aurora y Octavio, la muerte de un Rey...

Aquí te dejo una versión para que conozcas la historia:

La Bella Durmiente

La Bella Durmiente



Los hermanos Grimm -

Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: "¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!" Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: "Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija."

Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, y ordenó una fiesta. Él no solamente invitó a sus familiares, amigos y conocidos, sino también a un grupo de hadas, para que ellas fueran amables y generosas con la niña. Eran trece estas hadas en su reino, pero solamente tenía doce platos de oro para servir en la cena, así que tuvo que prescindir de una de ellas.

La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor, y cuando llegó a su fin, las hadas fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la Virtud, otra la Belleza, la siguiente Riquezas, y así todas las demás, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo.

Cuando la décimoprimera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimotercera. Ella quería vengarse por no haber sido invitada, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: "¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!" Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón.

Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: "¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años!"

El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruído. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente.

Sucedió que en el mismo día en que cumplía sus quince años, el rey y la reina no se encontraban en casa, y la doncella estaba sola en palacio. Así que ella fue recorriendo todo sitio que pudo, miraba las habitaciones y los dormitorios como ella quiso, y al final llegó a una vieja torre. Ella subió por las angostas escaleras de caracol hasta llegar a una pequeña puerta. Una vieja llave estaba en la cerradura, y cuando la giró, la puerta súbitamente se abrió. En el cuarto estaba una anciana sentada frente a un huso, muy ocupada hilando su lino.

"Buen día, señora," dijo la hija del rey, "¿Qué haces con eso?" - "Estoy hilando," dijo la anciana, y movió su cabeza.

"¿Qué es esa cosa que da vueltas sonando tan lindo?" dijo la joven.

Y ella tomó el huso y quiso hilar también. Pero nada más había tocado el huso, cuando el mágico decreto se cumplió, y ellá se punzó el dedo con él.

En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a casa, y habían entrado al gran salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la carne que se estaba asando paró de asarse, y el cocinero que en ese momento iba a jalarle el pelo al joven ayudante por haber olvidado algo, lo dejó y quedó dormido. El viento se detuvo, y en los árboles cercanos al castillo, ni una hoja se movía.

Pero alrededor del castillo comenzó a crecer una red de espinos, que cada año se hacían más y más grandes, tanto que lo rodearon y cubrieron totalmente, de modo que nada de él se veía, ni siquiera una bandera que estaba sobre el techo. Pero la historia de la bella durmiente "Preciosa Rosa", que así la habían llamado, se corrió por toda la región, de modo que de tiempo en tiempo hijos de reyes llegaban y trataban de atravesar el muro de espinos queriendo alcanzar el castillo. Pero era imposible, pues los espinos se unían tan fuertemente como si tuvieran manos, y los jóvenes eran atrapados por ellos, y sin poderse liberar, obtenían una miserable muerte.

Y pasados cien años, otro príncipe llegó también al lugar, y oyó a un anciano hablando sobre la cortina de espinos, y que se decía que detrás de los espinos se escondía una bellísima princesa, llamada Preciosa Rosa, quien ha estado dormida por cien años, y que también el rey, la reina y toda la corte se durmieron por igual. Y además había oído de su abuelo, que muchos hijos de reyes habían venido y tratado de atravesar el muro de espinos, pero quedaban pegados en ellos y tenían una muerte sin piedad. Entonces el joven príncipe dijo:

-"No tengo miedo, iré y veré a la bella Preciosa Rosa."-

El buen anciano trató de disuadirlo lo más que pudo, pero el joven no hizo caso a sus advertencias.

Pero en esa fecha los cien años ya se habían cumplido, y el día en que Preciosa Rosa debía despertar había llegado. Cuando el príncipe se acercó a donde estaba el muro de espinas, no había otra cosa más que bellísimas flores, que se apartaban unas de otras de común acuerdo, y dejaban pasar al príncipe sin herirlo, y luego se juntaban de nuevo detrás de él como formando una cerca.

En el establo del castillo él vio a los caballos y en los céspedes a los perros de caza con pintas yaciendo dormidos, en los aleros del techo estaban las palomas con sus cabezas bajo sus alas. Y cuando entró al palacio, las moscas estaban dormidas sobre las paredes, el cocinero en la cocina aún tenía extendida su mano para regañar al ayudante, y la criada estaba sentada con la gallina negra que tenía lista para desplumar.

Él siguio avanzando, y en el gran salón vió a toda la corte yaciendo dormida, y por el trono estaban el rey y la reina.

Entonces avanzó aún más, y todo estaba tan silencioso que un respiro podía oirse, y por fin llegó hasta la torre y abrió la puerta del pequeño cuarto donde Preciosa Rosa estaba dormida. Ahí yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado, entonces se detuvo y la besó. Pero tan pronto la besó, Preciosa Rosa abrió sus ojos y despertó, y lo miró muy dulcemente.

Entonces ambos bajaron juntos, y el rey y la reina despertaron, y toda la corte, y se miraban unos a otros con gran asombro. Y los caballos en el establo se levantaron y se sacudieron. Los perros cazadores saltaron y menearon sus colas, las palomas en los aleros del techo sacaron sus cabezas de debajo de las alas, miraron alrededor y volaron al cielo abierto. Las moscas de la pared revolotearon de nuevo. El fuego del hogar alzó sus llamas y cocinó la carne, y el cocinero le jaló los pelos al ayudante de tal manera que hasta gritó, y la criada desplumó la gallina dejándola lista para el cocido.

Días después se celebró la boda del príncipe y Preciosa Rosa con todo esplendor, y vivieron muy felices hasta el fin de sus vidas.


Los chicos de 6º grado estuvieron investigando y vieron algunos videos sobre FÓSILES

  • Primero leyeron información sobre el tema:




Se considera fósil a cualquier resto o evidencia de un organismo que vivió en épocas pasadas y se ha conservado de alguna forma. En el caso de los restos, generalmente se trata de las partes duras de los seres vivos, como los huesos o los dientes, pero también se encuentran fósiles de hojas, troncos, semillas, piel, e incluso bacterias fosilizadas. ¿Por qué hablamos de evidencias? Porque también se considera fósil a cualquier rastro que permita inferir la presencia de un ser vivo, como los excrementos, restos de nidos o huevos, huellas de pisadas, rastros del desplazamiento de animales como gusanos o serpientes, marcas de excavaciones, etc. Aunque su hallazgo sea frecuente, los científicos dicen que se fosiliza menos del 1% de todos los organismos que han existido. ¿Cómo ocurre este proceso? Veamos…

Cuando muere un animal, su cuerpo suele ser el alimento de muchos otros y finalmente se descompone, la mayoría de las veces sin dejar rastros y en corto tiempo. Y las huellas que pudo haber dejado desaparecen con él. ¿Viste qué rápido se “borran” las marcas de pisadas que dejás en la arena cuando sube el mar?

Petrificación:

En unos poquísimos casos puede suceder que el animal quede al costado de un río y, luego de una crecida, sea cubierto por barro y arena. El cuerpo es desgarrado por  carroñeros que lo pisotean y lo dispersan (por eso en general no se encuentra el esqueleto completo) y las partes blandas se descomponen por la acción de los microorganismos. Si está hundido, tal vez se preserve un poco de estos ataques y algunos trozos de hueso queden enteros. Luego de cientos de miles de años, los restos pueden quedar cubiertos de capas y capas de partículas de suelo, llamadas sedimentos. A medida que se acumulan en la parte superior, los sedimentos sueltos hacen presión, se compactan y se convierten en rocas sedimentarias.
Este proceso donde los tejidos son reemplazados muy lentamente por los materiales de las rocas, se llama  Petrificación, o formación de piedra, por eso, los huesos fósiles ¡son mucho más pesados que los otros! 


 
Cualquier hueso o rastro de seres vivos no es considerado fósil. Debe tener una antigüedad de 10.000 años o más. 


 Dado que en general se preservan las partes duras de los organismos, la mayor parte de la flora y fauna ha desaparecido sin dejar rastros. Sin embargo, hay otras formas de fosilización:

Improntas o impresiones:

La forma del organismo se imprime en los sedimentos dejando su huella como por ejemplo las hojas de plantas o las marcas de plumas. 

 Moldes externos o internos:

Los troncos de árboles o las conchillas y caparazones se entierran en la arena. Con el paso del tiempo, las partes blandas se desintegran y el sedimento los rellena formando un molde interno. También se puede obtener un molde externo, cuando el sedimento “copia” la forma “por fuera”. En el caso de los caracoles bivalvos, como las actuales almejas, los moldes internos reproducen la anatomía del animal cuyos órganos se ubican en el interior de las valvas.

 
Restos fósiles inalterados:

Como vimos, el primer paso para la formación de un fósil es que el organismo se entierre rápidamente. Sin embargo, existen algunos casos de fósiles que se producen fuera de los sedimentos, aunque son menos frecuentes. Se trata de las Inclusiones, en las cuales los tejidos quedan dentro de sustancias que los aíslan de la descomposición. Un ejemplo es el de los insectos atrapados en ámbar, una resina fósil o el caso de la fosilización por congelamiento, proceso por el cual se han conservado muy pocos animales, incluyendo mamuts, rinocerontes lanudos y algunos seres humanos.  En este caso los fósiles encontrados tienen una antigüedad de varios cientos o miles de años, plazo bastante corto en relación a los millones de años de otros tipos de fósiles. 

Icnofósiles: Son huellas de la actividad de los organismos. Puede tratarse de excrementos fosilizados o coprolitos, pistas de locomoción o hileras de huellas dejadas por los animales al desplazarse, huellas de excavaciones o galerías subterráneas, restos de nidos o huevos, etc. 

  • Luego leyeron noticias:
 

Ulrich D. es alemán y amante de los fósiles. En enero de 2002, en un viaje por la provincia de Santa Cruz extrajo huesos de dinosaurios, conos de araucaria petrificadas -únicos en el mundo-, dientes, garras,  y otras tres mil piezas paleontológicas invalorables para la ciencia, que terminaron en su museo privado. Verdaderos hallazgos, salvo por un detalle: en la Argentina, fósiles y yacimientos son propiedad del Estado según establecen las leyes locales desde hace casi cien años.
La Cancillería argentina solicitó a Alemania la restitución de las piezas extraídas por Ulrich D. ¿Cómo lo ubicaron? Escribió un libro donde relataba sus viajes a la Argentina. Allí contaba que había sacado las piñas del aeropuerto de Ezeiza “envueltas en ropa interior”.
El caso de Ulrich D. no es el único ya que el tráfico de fósiles en la Argentina mueve unos 2 millones de dólares al año. Desde 2003, se encontraron en el país más de 50.000 fósiles camuflados en containers de fruta y piedras semipreciosas, dobles fondos de autos y valijas, y en mochilas de turistas. “Los traficantes de fósiles tienen una especial fascinación por los fragmentos de huevos de dinosaurios, seguramente porque son fáciles de extraer y transportar. No es como excavar un fémur de 1,50 de largo, que pesa 90 kilos, explica José Bonaparte, un conocido paleontólogo de nuestro país.
¿Cómo obtienen estas “joyas prehistóricas”?  Hay un buscador de fósiles que las vende a un intermediario y este a su vez a otro comerciante que ofrece sus productos en ferias o negocios. “Se aprovechan de la pobreza de algunos pobladores y les pagan un par de zapatillas para que les recolecten fósiles cercas de sus casas, luego pasan a retirarlos, los traen a Buenos Aires y los venden en casas de subastas o negocios de piedras preciosas o antigüedades de San Telmo”, precisa el biólogo Ernesto Rodrigo Paz, del Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”. Hasta en Internet: hay sitios donde se ofrecen fragmentos de hueso de “Saltasaurus” a 189 dólares y de “Carnotaurus” por 359 dólares, todos provenientes de la Argentina.
“Todos los fósiles son únicos, aunque no todos importantes. Para el científico el valor está en el objeto, pero también en su contexto. Por eso, cuando la pieza es robada toda esa información registrada en el suelo o en la roca huésped se pierde para siempre. Además, estos datos no llegan a las generaciones futuras que seguramente podrían utilizarlos conocer con nuevas tecnologías”.

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